Excelentes remedios caseros para talones agrietados y resecos

La mejor solución para que la piel de los pies no se agriete es usar zapatos cerrados y ponerse una crema humectante todos los días. Pero si ya tus pies se han resecado y tienes grietas en las piel, puedes probar los siguientes remedios caseros.

la causa más común de la resequedad o agrietamiento es por ponerse zapatos abiertos como sandalias o pantuflas o caminar con los pies descalzos. Esto hace que la piel de los talones se reseque y la próxima vez que corres o caminas la piel reseca se agrieta por el peso del cuerpo.

Remedios caseros para pies agrietados

1. Piedra pómez y baño de pies

Antes de acostarse, remoja los pies en agua caliente durante 15 a 20 minutos. Luego frota los talones con una piedra pómez, teniendo cuidado de no maltratar las zonas agrietadas.

2. Tratamiento de parafina

Este es un tratamiento para manos secas pero también se puede usar en los pies. Hay que tener mucho cuidado porque la parafina debe estar lo suficientemente caliente para que esté suave pero no tan caliente que te vayas a quemar los pies. Se echan una o dos tazas de parafina en un recipiente y se le agrega una cucharada de aceite de coco o aceite de oliva. Se pone a baño maría hasta que se derrita la parafina. Se revuelve bien para que se mezcle la parafina y el aceite. Se echa la mezcla en un recipiente grande donde quepan los dos pies. Debes esperar a que la parte de arriba de la parafina se vea blanca, eso quiere decir que ya no está tan caliente. No vayas a meter los pies cuando la parafina esté líquida. Una vez te hayas asegurado que no está muy caliente, metes los pies y los dejas por una media hora. A la media hora se quita la parafina.

3. Exfoliante de limón para suavizar la piel dura

Para hacer la receta se revuelve media taza de azúcar con un cuarto de taza de jugo de limón. Se revuelve bien, se humedecen los pies y se masajean los parches de piel áspera y reseca con el exfoliante en movimientos circulares. Se lava con agua. Se repite todos los días hasta que la piel se renueve y quede suave.

4. Baño de pies de miel de abeja

Se echa una taza de miel de abeja en una palangana con agua tibia y se revuelve. Se meten los pies y se dejan por una media hora. A la media hora se sacan y se raspan las partes de piel endurecida y rugosa con una piedra pómez. Se enjuagan los pies y se secan bien.

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